
La climatización evaporativa refresca el aire mediante un proceso natural: un ventilador introduce aire exterior y lo hace pasar por paneles húmedos. Al evaporarse el agua, el aire se enfría y se impulsa al interior como una brisa fresca, entre 7 °C y 20 °C más fría que la temperatura exterior.
Este sistema trabaja con automatismos que reducen el mantenimiento y se adaptan a todo tipo de aplicaciones, desde zonas puntuales hasta grandes espacios abiertos y cerrados.

Reducción de la temperatura

Ecológica y
sostenible

Ahorro
energético

Renovación de
aire

Fácil instalación y mantenimiento

Eficiencia
energética



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